Cada pontífice arma los menús que recibe diariamente. Sabemos, por ejemplo, que Juan Pablo II disfrutaba de las carnes frías y los postres tradicionales de Polonia, como la tarta de manzana y la kremowka. Benedicto XVI, contrariamente, era especialmente afecto a la cocina de su natal Baviera y prefería consumir salchichas y cerdo asado acompañadas de Fanta en botella de vidrio.
Francisco, el actual papa, ha destacado por tener un carácter sencillo; constantemente invita a la juventud a consumir menos carne y pensar en el efecto climático y sanitario de los alimentos procesados. Sus recientes problemas de salud lo han obligado a llevar una estricta dieta, pero en circunstancias normales, ¿qué es lo que consume con mayor frecuencia?
Desayuno
El papa se levanta a las 4 de la mañana y, después de hacer oraciones y meditar, da la misa en la Basílica de San Pedro. Cuando ésta termina, come un pequeño desayuno consistente en un vaso de jugo fresco de naranja y un poco de membrillo. Todos sus alimentos provienen de Castel Gandolfo, su residencia de verano, donde son cultivados y preparados artesanalmente.
En ocasiones, el papa desayuna en la cafetería de la Casa Santa Marta, donde vive. Ahí toma café y dialoga con los trabajadores. También ha compartido este gesto con refugiados y personas de escasos recursos, como ocurrió en la iglesia de Saint-Gilles, Bruselas, en septiembre de 2024.
Almuerzo
Para mediodía, el papa come una ensalada con pollo, algo de fruta y un vaso de vino de la casa Heras Cordón, que durante décadas ha sido el proveedor oficial del Vaticano y cuya venta, por cierto, está prohibida. También aprovecha los productos de temporada para complementar el almuerzo, que ocasionalmente es sustituido por alguna pasta.
Comida
El papa tiene un gran amor por la gastronomía argentina, por lo que su comida puede incluir empanadas o cortes de carne, como colita de cuadril a la parrilla. Varias veces ha compartido su afición por la pizza y ha declarado a manera de broma que no es fácil entrar en una pizzería sin ser detectado. También toma un buen mate o, en su defecto, un té. Un poco de helado es su postre favorito, aunque también disfruta de alfajores y dulces de leche. Ésta suele ser su última comida del día. Por la tarde toma una siesta antes de retomar sus actividades para finalmente acostarse entre las 9 y 10 de la noche.